Como todo papel fabricado industrialmente a partir de pulpa de madera desde mediados del siglo XIX, la cartulina que generalmente se utiliza como soporte de la tarjeta postal, lleva en si la 'semilla' de su autodestrucción.

Durante el proceso de fabricación, se blanquea la pasta de papel con ácidos que luego son removidos, sin embargo este lavado no es perfecto y siempre queda algún residuo de ácido entre las fibras de celulosa que conforman la cartulina. Estos restos ácidos reaccionan químicamente con las cadenas de celulosa, destruyendolas, y con el paso del tiempo el efecto acumulativo hace que la cartulina se vuelva fragil y quebradiza.

Tambien debemos tener en cuenta el envejecimiento de la tinta utilizada para imprimir las postales, con el tiempo pierde flexibilidad, se vuelve quebradiza y se separa del soporte, formando pequeñas grietas microscópicas.

En el caso de las fotopostales, la emulsión fotográfica de las imágenes reaciona con el oxigeno del aire haciendo desvanecer las imágenes, tambien un proceso de fijado de la imagen y lavado inadecuados pueden dejar restos de sales y solventes que degradarán las fotografías.

Por último, el efecto corrosivo de la tinta de los mensajes escritos en las postales.

Estos procesos de deterioro son inevitables e irreversibles, es decir, nada de lo que hagamos evitará el deterioro y una vez causado el daño, no es posible repararlo y volver a las condiciones iniciales. Es muy importante tener esto presente.

La velocidad de deterioro dependerá de la calidad de los materiales utilizados en la fabricación de las postales y de las condiciones de almacenamiento.

De como tratemos a las postales dependerá que estos procesos se aceleren o se retarden.

Tienen que ver con las condiciones ambientales y manipulación de las postales. Manchas de tinta, cafe, dobleces, roturas, restos de oxido dejados por clips, restos de goma dejados por banditas elásticas, daños causados por agua, fuego, etc.

Los factores ambientales causantes de deterioro mas importantes son la humedad relativa y la temperatura.

La altas temperaturas aceleran los procesos químicos de deterioro.

Altas temperaturas y humedad relativa superior a 65% crean condiciones favorables para la proliferación de microorganismos sobre la superficie de la postal.

Humedad relativa inferior a 30% produce un resecamiento y contracción de la gelatina utilizada como aglutinante de la emulsión fotográfica, provocando el arqueo de las postales fotográficas.

La radiación ultravioleta, presente en la luz natural y en algunos tipos de luz artificial (por ejemplo, tubos fluorescentes), produce el desvanecimiento de las imágenes en las fotografías.

En condiciones de almacenamiento ideales, los procesos intrinsecos antedichos podrían, teoricamente, ralentarse tanto hasta hacer que los materiales, en este caso, las postales, duren casi indefinidamente.

Para ello se necesitan habitáculos y equipos adecuados para mantener ciertas condiciones de temperatura, humedad, calidad de aire y luz en forma continua y estable que solo estan al alcance de Archivos o Museos.

Temperatura: entre 18 y 22 Celsius y Humedad relativa: entre 40% y 55%

No viene al caso tratar aqui estas condiciones, solo mencionarlas.

El panorama no es tan apocalíptico como parece. Las tarjetas han sobrevivido, en muchos casos, mas de 100 años en condiciones de total descuido.

Tratándolas adecuadamente podemos prevenir las causas externas de deterioro y retardar las causas intrinsecas de forma tal que las postales llegarán en mejores condiciones para ser disfrutadas por las futuras generaciones.
Siguiendo simplemente unas pocas reglas de cuidados básicos:

  • Mantener las postales en un lugar relativamente seco y fresco.

  • Preservarlas del polvo y del contacto con los dedos. Utilizar para ello materiales que no sean ácidos, por ejemplo sobres protectores individuales de polietileno o polipropileno. No utilizar nunca fundas de P.V.C. Fundas adecuadas pueden adquirirse en cualquier comercio de filatelia o fotografía. Como receta casera para identificar sobres adecuados, puede decirse que aquellos que tienen olor a plástico contienen PVC y deben descartarse. Sobres de polietileno, polipropileno o Mylar practicamente no despiden olor.

  • Se debe evitar la exposición directa y continua a la luz del sol, especialmente en el caso de las foto-postales.

  • Manipular las postales con las manos limpias tomandolas siempre por sus bordes. En lo posible, usar guantes de algodón.

  • No usar cintas adhesivas sobre las postales.

  • No escribir sobre las postales.
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    Bibliografía consultada

    "La fabricación de papel. De la madera al papel estucado". folleto
    "Revista de conservación del papel". Biblioteca del Congreso de la Nación. Bs. As. 1996
    "Manual de conservación y restauración de fotografías antiguas". Bs. As. 1986
    "Cuadernos tecnicos de conservación fotográfica". Ministerio da Cultura do Brasil. Rio de Janerio 1997